POR QUÉ APADRINAR UNA COLMENA

Un simple gesto lo cambia todo.

Tú puedes ayudar. Con simples gestos, cambiando pautas, exigiendo protección, diversidad, entorno. Apadrina una colmena y ayúdanos a que las colonias de abejas se mantengan, sobrevivan y hagan su función. Planta en macetas, en jardínes, en tus paseos al campo. Sé proactivo, siembra plantas, flores, arbustos o árboles. Siembra vida y ayuda a que el medio avance.

Las Abejas, los abejorros, las avispas… todos están en riesgo de desaparecer por nuestra culpa que, directa o no, les está poniendo la vida difícil a los heliópteros.

Muy sencillo:

La Abeja está en crísis.

La abeja está sometida a múltiples peligros naturales y a otros que nosotros, en nuestra incosnciencia colectiva, hemos provocado.

Como principales problemas podríamos citar:

a) Pérdida sistémica de personas que se dediquen a la apicultura. Oficio en retroceso que genera una paulatina pérdida de las colonias de abejas melíferas por no haber quien las cuide y mantenga.

b) Contaminación del medio natural. Los monocultivos, el uso abusivo e indiscriminado de insecticidas, plaguicidas y herbicidas (que causan la pérdida de la biodiversidad botánica e intoxicaciones de los colmenares (muerte por envenenamiento)).

c) Globalización de especies no autóctonas e invasivas. Queramos o no es un echo, hemos glabalizado tanto nuestra acción sobre el planeta que estamos provocando la destrucción de las especies. En el caso concreto de la abeja, la Varroa, ácaro del insecto y que proviene de Ásia, diezma el colmenar en un año, lo destroza, y todo medio curativo que empleemos es solamente preventivo… hoy por hoy no se puede destruir a Varroa. Pero la Vespa Velutina es otro ejemplo de cómo el ser humano globaliza y descompone el equilibrio existente de las especies en un territorio.

d) La deshumanización de la sociedad. Sulfatamos los bordes de las carreteras eliminando cualquier planta existente, hacemos lo mismo en nuestros huertos y bancales, demandamos monocultivos en detrimento de los policultivos, secamos los acuíferos, destruímos el medio con basura… estamos destrozando el medio natural de la abeja.

Nuestro entorno las necesita.

Quizá no es un dato muy conocido de nuestra simpática amiga “apis melífera”, pero ellas, por su número, laboriosidad y condición biológica, son las “jardineras” de la naturaleza.

Son muy eficientes polinizadoras, llegan a fecundar una infinidad de plantas, árboles, flores, frutales… son incombustibles.

Como curiosidad, de las cerca de 2.200 variedades de plantas existentes en La Alpujarra, más de 1.700 son polinizadas por la abeja melífera.

Por eso, apadrinar una colmena, ayuda a que la naturaleza continúe con su ciclo. Nosotros nos comprometemos a cuidar y mantener a estas grandes granjeras, queremos lograr llegar a todos los rincones de nuestra tierra, que ninguna planta se quede sin su abeja.

Nuestros colmenares diséminados en lugares estratégicos cubren un área de entre 3 a 10 kilómetros, y en donde nuestras amigas polinizan hasta la mínima flor, son expertas libadoras y en sus correrías mueven el pólen entre las plantas.

Querer colaborar apadrinando una colmena, no sólo logras que mantengamos esas colmenas, con mimo y cariño, sino que consigues que el medio natural sea cada vez más rico y exhuberante.

BEE LOVE. AMOR DE ABEJA

1 DE CADA 3 ALIMENTOS DEPENDEN DE QUE ELLAS POLINICEN.

La humanidad depende de la abeja para su alimentación y supervivencia. No es una frase exagerada es una realidad.

Si hablamos de nuestra comida, un tercio de nuestro menú diario depende directamente de ellas. Tomates, pimientos, calabazas, fresas, frutales de todo tipo, el café, los tés, la mitad de los cereales existentes,… necesitan para su cuaje y producción de la visita de las abejas.

Existen ya lugares de la Tierra en donde, por culpa de nuestra incosciencia, hemos acabado con los polinizadores, y ahora debemos de polinizar a mano, nosotros mismos. No es exajerado, es una realidad, los peros y manzanos ya se están polinizando por el humano a mano en una tarea insostenible, ardua, bochornosa.

Que nosotros mantengamos colmenares activos que no transhuman en La Alpujarra ayuda a que nuestros agricultores locales puedan ofrecer productos de altísima calidad. La mayoría de ellos no lo saben, pero nuestras colmenas y abejas les están ayudando en sus trabajos.

Apadrinar una colmena ayuda a que nuestros alimentos sigan produciéndose, pues por cada colmena viva que mantenemos infinidad de agricultores ganan con el gesto… y tú, que obtienes los mejores alimentos alpujarreños.

cómo funciona el apadrinaje

Apadrinar una Colmena es una acto simple, sencillo, cómodo

Nosotros nos encargamos de cuidar y mantener la colonia apadrinada, de personalizarla, de documentarla. Al emprender esta iniciativa nos hemos apartado de la apicultura intensiva, devoradora, y nos hemos enfocado en la abeja, en su colonia, en sus necesidades y en su correcto desarrollo.

Cuando apadrinas una colmena, esta pasa a tener un trato diferenciador dentro del colmenar. Esa colmena deja de ser un elemento productivo para ser un elemento polinizador.

¿Y esto qué significa?

Pues que la colmena apadrinada es cuidada para que exista, empleamos el tiempo en cuidarla y mantenerla sin importar la producción de miel que de. La miel deja de ser una prioridad comercial, siendo la existencia de esa colonia apadrinada, la única razón de trabajo sobre la misma.

Cuando apadrinas una colmena, nosotros dedicamos todos los recursos a su cuidado. Te personalizamos la colmena, la bautizamos con el nombre que tú elijas, la seleccionamos, la reproducimos, la llevamos a los mejores pastos, no la estresamos (su función no es producir, sino sobrevivir).

Las colmenas apadrinadas dejan de ser elementos comerciales, pasando a ser elementos polinizadores de su entorno.

Las colmenas apadrinadas dan miel. Como todas. En mayor o menor medida las abejas suelen almacenar 3 veces más miel de la que son capaces de consumir en un año. Lo que nosotros cambiamos es el enfoque de trabajo con las colmenas, nos centramos en que vivan, en que se desarrollen sin estrés.

La duración del apadrinaje es anual, acorde con el ciclo vital de la colmena. Aunque se puede apadrinar todo el año, el apadrinaje en sí comienza con la temporada apícola en primavera y enviámos su producción en su momento óptimo.

Además te personalizamos la etiqueta de la Miel que recibes, tus botes contarán la historia de esa colmena.

No es simple miel.

 

Comprobarás como la abeja es capáz de almacenar las esencias de La Alpujarra. Ayudarás a que el entorno del Parque Natural y Nacional de Sierra Nevada sea cada vez más exhuberante y vivo. Conseguirás que abarquemos más zonas y que ayudemos a más agricultores a realizar su trabajo.

Serás parte de la cadena trófica de la región.

Pero sobretodo ayudarás a que la abeja sobreviva. Nuestros cuidados, nuestro cariño, nuestra labor será más intensa, más cuidadosa, más bondadosa.

Apadrinar colmenas es una buena opción de colaborar en la mejora de nuestro entorno sin salir de la ciudad…

…nuestro programa de apadrinaje parte de seleccionar las mejores colonias, de mantenerlas una “buena jubilación” de hacer necesarias las colonias que, en la apicultura intensiva, se desechan, las mejores colonias serán las que se apadrinen.

De esta forma siempre tendremos al ganado en forma, y nuestros productos finales serán de extrema calidad.

Colabora y siente la llamada del BEE LOVE

Elige la modalidad :

Apadrina una colmena según la modalidad que quieras.

Apoya nuestra labor
20 €
incluído Iva. No incluye Gastos de envío
Regalo 1300m Artesanía?
Miel
Personalización
Pincha aquí!
Hazte amigo nuestro
40 €
Incluído Iva. No incluye Gastos de envío.
Regalo 1300m Artesanía?
Miel?
Personalización
pincha aquí!
Se parte de la colmena
70 €
Incluído Iva. No incluye Gastos de envío.
Regalo 1300m Artesanía?
Miel?
Personalización?
Pincha aquí!

Podemos llamarlas colmenas pero…

…nos gustaría más personalizarla, que tú elijas el nombre, que le demos personalidad.

Colonia apadrinada 2017

Es un simple ejemplo del poder de apadrinar

Sentimos tan profundamente nuestra profesión que entendemos que la colmena no es una fábrica de miel. Es un ser vivo en su conjunto.

Por eso, cuando una de esas colmenas se apadrina y se personaliza, se la dá un nombre, nos crea un sentimiento maternal en donde dicha colmena pasa a ser, por así entenderlo, nuestro “animal de compañía”.

Se convierten en nuestras fieles compañeras, las saludamos por su nombre, y la cuidamos como a hijos.

SON NUESTRO FUTURO.